Los Pullman de Morelos y mi abuelo Camerino Ramírez
Camino a la modernidad: los autobuses Pullman y la historia de mi abuelito Camerino Ramírez Domínguez
Autora: Aimeé
Galilea Ramírez Sotelo
La creación del Estado de Morelos
se oficializó el 17 de abril de 1869 mediante un decreto del entonces
presidente Benito Juárez. Morelos surgió como una entidad autónoma con
Cuernavaca como su capital, consolidándose como un estado clave en el desarrollo
histórico y cultural del sur de México. En la época prehispánica, el territorio
fue habitado por los tlahuicas, una rama de los náhuatl, quienes se asentaron
en la ciudad de Cuauhnáhuac (hoy Cuernavaca) y en Tepoztlán, formando parte del
Imperio Mexica. Con la llegada de Hernán Cortés en el siglo XVI, se
establecieron haciendas de cultivo de azúcar que transformaron la economía
local, utilizando la mano de obra indígena de manera intensiva.
Morelos tomó más relevancia durante
la Revolución Mexicana, cuando se convirtió en el epicentro del movimiento
campesino liderado por Emiliano Zapata, originario de Anenecuilco, en el
municipio de Ayala. Las estrategias revolucionarias de Zapata tuvieron lugar en
municipios como Cuautla y Cuernavaca, y su lucha fue emblemática por buscar la
redistribución de tierras que habían sido despojadas a sus legítimos dueños
desde el siglo XVIII. Tras la Revolución, Morelos continuó siendo un estado
agrícola; aunque no fue hasta la década de 1930 que se consolidó como un estado
contemporáneo, pasando de ser rurales a un lugar urbano, transformándose en un
importante destino turístico y en un lugar de residencia para extranjeros y
miembros de la élite mexicana.
En ese sentido, puede agregarse
que la llegada de los autobuses Pullman de Morelos, una de las líneas de
transporte más antiguas de México, se da a inicios del año 1937 y en varios
artículos en línea se menciona que su inauguración ocurrió el 16 de diciembre,
aunque no existe un registro oficial. Aunque hoy la conocemos como la línea
Pullman, antiguamente se le llamaba "Autobuses de Primera Clase
México-Zacatepec" o simplemente "la México-Zacatepec".
En sus inicios, se describe que
los autobuses tenían una capacidad de cinco pasajeros, aunque posiblemente se
trataba más bien de grandes camionetas adaptadas. Sin embargo, en la década de
1940, esta línea experimenta un boom, pues las unidades se vuelven más grandes
y con mayor capacidad, se incorporan entonces autobuses de las marcas Ford,
International y Río, con modelos que podían transportar entre 25 y 30
pasajeros. Para los años 50, los autobuses fueron modernizados nuevamente con
modelos más avanzados, como los Nash y Spartan, que tenían una capacidad de
hasta 32 asientos. Esta actualización permitió la ampliación de las rutas a
otros destinos, además de la adquisición de pequeñas empresas transportistas,
consolidándose como la principal línea en el estado de Morelos.
En este punto, me detendré para describir un poco la historia de mi abuelo y cómo llegó a insertarse dentro de esta cultura de los autobuses, al mismo tiempo que participaba en el desarrollo cultural de Cuernavaca. Mi abuelito, el señor Camerino Ramírez Domínguez, nació el 14 de abril de 1927 en San Miguel Amatepec, en el Estado de México y sus padres fueron Aureliano Ramírez Hernández y Esperanza Domínguez Macedo.
Él llegó a Morelos, como en su
momento lo hizo mucha gente agricultora, para trabajar en el Ingenio de Zapata
en Zacatepec, aunque mi abuelito no iba solo precisamente a eso, se le cruzó el
cumplir con su servicio militar, el cual inició el 13 de mayo de 1945 y terminó
el 31 de diciembre de 1950, en el 6to campo militar de Cuernavaca, Morelos.[1]
Al mismo tiempo que hacía su
servicio militar, también trabajaba como buen hombre de la época en una
tiendita que recuerda que se llamaba "La Palmita", en Zacatepec,
donde le enseñaron a hacer paquetes o “cucuruchitos” (como él dice) de sal,
azúcar y tequesquite, que eran productos que, según él, se vendían muchísimo en
Morelos. Él no se vino solo, sino que vino con su compadre Teófanes, quien era
su cuñado, y que también trabajaba en otra cooperativa. Un año después, llegó
el padre de su compadre, quien le comentó que mi bisabuela le pedía que regresara
para ayudar a su padre en la siembra, lo cuál hizo.
Para 1948 él se regresa a Zacatepec para trabajar en el Ingenio con el hermano de su papá, su tío Guillermo, quien era cartero en el Ingenio, y de ahí se hizo muchos amigos. Fue durante este período que conoció a Cristóforo Peralta, un amigo que le sugirió que aprendiera a conducir, ya que en ese momento había una gran demanda de conductores y pocos sabían manejar. Siguiendo el consejo de su amigo, mi abuelo aprendió a conducir y empezó a trabajar como vigilante en el Ingenio, realizando rondas para asegurarse de que los burros no se pelearan, escaparan o mordieran lo que no debían y ahí estuvo por un tiempo.
Posteriormente dice que se hizo
muy buen amigo y compadre de quien, en ese entonces, era electo presidente
municipal de Zacatepec, Pedro Castañeda Rodríguez (1949-1950) y lo contrató
para vender los boletos de las casetas de Zacatepec. En 1950 es cuando entra a
trabajar en la México-Zacatepec[2] (Pullman), vendiendo
boletos junto a su tío Daniel, siendo que, gracias a recomendación de su tío,
lo contrataron en las oficinas de Jojutla, y mi abuelo se mudó para allá a
vivir, ya teniendo su propia oficina y trabajando desde las 5 de la mañana,
sosteniendo ese puesto por 5 años. Él vendía los boletos dependiendo de la
gente; ponía los boletos de la A a la E, y cuando vendía todos, acomodaba los
carros y ponía a los conductores en sus respectivos autobuses. También se
encargaba de vocear para que los pasajeros subieran, y en la mayoría de las
ocasiones, tenía que conducir, viajando a varios puntos de los municipios de
Morelos y, en ocasiones, también le tocaba ir a la Ciudad de México, comentándome
que se aprendió todo el centro histórico de la ciudad.
No sabría decir en que año lo
mandan a su nuevo puesto en Cuernavaca, pero sin lugar a duda, mi abuelo fue
testigo del crecimiento y expansión de este, ya que Cuerna al igual que Cuautla,
fue una ciudad que comenzaba a transformarse en un importante destino
turístico.
Las oficinas de Cuernavaca, ubicadas en la calle Hidalgo en donde estaban correos de México fueron, según él, las más agradables para trabajar, siendo que allí fue donde conoció a mi abuela, la Señora Ana María Sotelo Pérez quien trabajaba en correos de México y a lado estaban los Pullman.
En fin, mi abuelo estuvo
trabajando para la línea de Pullman de 1950 a 1968, es decir, 18 años y no sé
exactamente en qué momento los Pullman cambian de la calle Hidalgo a la calle
Nezahualcóyotl, donde están actualmente, pero mi abuelo me dijo que cuando
salió de trabajar de la empresa, le comentó a su amigo Juventino quien era el
dueño de una tienda que estaba y está en la esquina de Abasolo y Nezahualcóyotl[3], que quería abrir un
espacio para hacer un negocio propio[4]. Mi abuelo le preguntó al
señor Juventino que había hecho para abrir ahí el lugar, ya que ese local
estaba en una parte de un edificio de gobierno (El parque el Revolucionario) así
que este le dijo que debía pedir un permiso. Mi abuelo tuvo que ir al palacio
de gobierno y habló en persona con el presidente municipal, Felipe Crespo quien
le dijo que debía pagar un permiso para excavar y hacer el negocio; así que sin
demora pagó $5,000 del permiso y $31,000 de la obra, los cuales pagó de una
sola vez, según cuenta mi abuelito.
Así que, entre 1968 y 1970 construyó
la tiendita enfrente de los Pullman de 3X3, al principio, vendían chucherías y
golosinas, pero el principal atractivo eran los helados y las paletas que mi
abuela hacía en casa. Por esos años, también consiguieron y compraron la casa
en la que vivo actualmente. Es ahí donde comenzó el negocio, que se llamó
"Paleteria Pinocho", el nombre provino de que mi abuelo tenía una
gran nariz, y le decían "Don Pinocho”, así que la tiendita se llamó así
por eso.
Dejaron de vender paletas muy
probablemente unos años antes de que yo naciera, porque mi abuela enfermó y ya
no podía hacer las paletas, puede ser que en los años 90´s fue cuando dejaron
de venderlas y el negocio se convirtió en una miscelánea.
Es interesante notar cómo mi
abuelito fue de esos señores que permanecieron muchos años en Cuernavaca, vivió
en lugares que hoy son caros de vivir. Recuerdo que me comento que vivió donde
ahora está el edificio Victoria, enfrente de la Virgen del Calvario; en los
departamentos frente a la iglesia de Guadalupe, y el centro, en Cuauhtemotzin,
cerca de los jardines. Finalmente, cuando se separó de mi abuela, vivió en un
edificio en la esquina de Galeana y Abasolo.
Para mí es lindo notar que la
gente reconoce a mi abuelo cuando cuento quien es él, también es típico cuando alguien
hace un comentario en Facebook diciendo que recuerdan a un viejito en la tienda
de Abasolo y contar “el es mi abuelo” y como la gente me cuenta sus vivencias
con él, las pláticas más que nada o cuando fio una torta o dejó que hicieran
una llamada. Por lo general me dicen que es y era una persona carismática y amable.
Por desgracia, falleció recientemente, el 25 de junio de 2024, pero no todo es
tristeza, gracias a Dios siempre será recordado de una manera muy cariñosa y su
vida refleja la historia vibrante de Morelos: desde el Ingenio de Emiliano
Zapata, pasando por los Pullman, hasta el boom de urbanización y turismo de
Cuernavaca; siendo mis tíos y madre los que vivieron a flor de piel eso, son guayabos
de corazón. Mi familia siempre ha sido muy fiestera, así que hay mil y una
anécdotas de sus salidas al Tepozteco, de las visitas a los discos y de
encontrarse con gente famosa en la calle. Cuernavaca, en esos años, siempre
dicen era muy segura, y es increíble que yo tenga esa herencia familiar y
cultural, que aprecio mucho actualmente. Al final decir que hoy día, mi tía Rocío, la
segunda hermana mayor, es la que actualmente atiende el negocio y si gustan
visitarla y contarle si alguna vez llegaron a conversar con mi abuelo, le
alegrarán el día inmensamente.
Sin más por el momento, muchas
gracias, y aquí les dejo algunas fotos de la familia en la tienda.
La bebé es mi hermana
Gabriela
En orden es mi tía
Rosy, mi hermana Gaby y mi mamá María Eugenia.
Esta tiene que ser una foto de cuando la paletería dejo de ser paletería y se volvió miscelánea, ahora vendiendo sándwiches.
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[1]
Esto lo sé, porque tengo su cartilla militar en muy perfecto estado
[2] Agrego un video de publicidad de la Central de Autobuses de la México Zacatepec: https://www.facebook.com/watch/?v=458322515553305
[3] A lado de la tienda de Pinocho, es la tienda de ahora Don Hugo y su tío era el señor Juventino
[4] El plan original era hacer una taquería
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BIBLIOGRAFÍA
1.
Apuntes y clases del profesor Irving Reynoso
2.
Desconocido. (2023, April 18). Morelos cumple
154 años de haber sido fundado como Estado Libre y Soberano. Punto Por
Punto TV. https://puntoporpuntotv.com/morelos-cumple-151-anos-de-haber-sido-fundado-como-estado-libre-y-soberano/
3.
https://horariosautobusesmexico.com/pullman-de-morelos/
4.
https://www.morelos.gob.mx/la-tierra-que-nos-une/conoce-morelos
5.
Pérez Rivera, L., (2026). Cntral de Autobuses
Morelos. [Tesina para obtener el Título de Licenciatura en Arquitectura –
Universidad Nacional Autónoma de México – Facultad de Estudios Superiores
Acatlán] http://132.248.9.195/ptd2016/noviembre/0753295/0753295.pdf
6.
Russoh BusMan. (2021, February 22). La
historia de Pullman de Morelos | Autobuses de Primera Clase México - Zacatepec
| Russoh Guzman [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=_7MF9DnkNHc
7.
Testimonio de mi abuelito, el Señor Camerino
Ramírez Domínguez
8. TyT, R. (2018, January 12). Pullman de Morelos celebra 80 años. Revista TyT. https://www.tyt.com.mx/nota/pullman-de-morelos-de-fiesta-por-sus-primeros-80-anos
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